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Estación de Delicias

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Grabado de la fachada de la estación de Delicias

Extremadura y Portugal fueron los clásicos destinos de los trenes que partían de la estación de Delicias. Lisboa era la meta de los trenes más prestigiosos, como aquel primer rápido que circulaba en días alternos y empleaba más de 21 horas en el viaje.

Desde 1887, estos andenes acogían también al prestigioso Surexpreso, un convoy internacional que, una vez por semana, hacia escala en Delicias, migrando luego sus coches hacia Príncipe Pío para proseguir ruta hacia París y Londres con sus lujosos coches cama.

En la década de 1930, aquel rápido se complementaba con un modesto correo que invertía cinco horas más.


Delicias fue diseñada como estación término de la línea de ferrocarril de Madrid a Ciudad Real, que tenía continuidad hasta la frontera portuguesa por Badajoz.

La línea fue abierta al tráfico de modo completo el 3 de febrero de 1879 y, poco después de un año, el 30 de marzo de 1880, se haría lo propio con la estación de Delicias, en un acto que fue presidido por los reyes de España, Alfonso XII y María Cristina.

El grabado muestra la inauguración de la primera estación monumental que se construía en la capital española.
Inauguración en 1880

La empresa que acometió la obra fue la Compañía de Ferrocarril de Ciudad Real a Badajoz y de Almorchón a las minas de carbón de Belmez, que sería absorbida en ese mismo año por la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), que buscó deshacerse del edificio de Delicias, ya que su sede se encontraba en Atocha.

De este modo, y después de diferentes negociaciones, la estación de Delicias pasaría a manos de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal (MCP), que se encontraba en ese momento terminando sus líneas y buscaba un emplazamiento idóneo en la capital del Estado.

De este modo, el proyecto llevado a cabo en Delicias por el ingeniero francés Émile Cachelièvre, se convirtió en la tercera sede central de una compañía ferroviaria en Madrid.

Las tres grandes estaciones madrileñas a comienzos del siglo XX eran Norte (Príncipe Pío), Delicias y Mediodía (Atocha). Los viajeros se veían forzados a utilizar servicios de coches de caballo o taxis o enlazar varios tranvías si querían ir de una a otra. Conforme avanzaban los años existió un servicio de autobuses que enlazaban esas estaciones y ya mediada la década de los años 40, cuando Renfe gestionaba los ferrocarriles en España, seguía manteniendo esas conexiones por medio de unos vehículos, mezcla de taxis grandes y microbuses, como los mostrados en la foto estacionados en un lateral de la estación de Delicias
Microbuses en Delicias en los 50

Hay que aclarar que una estación de ferrocarril es algo más que un edificio: es un conjunto de instalaciones y servicios necesarios para el correcto funcionamiento de la explotación ferroviaria.

Desde la regulación de la circulación de trenes, a la facturación de mercancías, carga y descarga, recepción y entrega de las mismas, o las instalaciones del servicio de viajeros, con llegada y partida de viajeros o expedición de billetes, y un largo etcétera.

La estación de Delicias estuvo equipada con dichos servicios y tiene, además, el honor de ser la primera gran estación monumental madrileña.

Obras en la estación ferroviaria de Madrid-Delicias entre 1951 y 1954.
Obras en la estación de Delicias

Desde su origen hasta sus años postreros, la estación se estructuró en tres áreas bien definidas y separadas según su uso: mercancías, viajeros y tracción.

El servicio de mercancías estaba en el terreno comprendido entre la vía de salida de los trenes de viajeros y el ferrocarril de circunvalación, y disponía de muelles cubiertos y descubiertos para ganado y carbón, vías de carga y descarga, y patios de camionaje.

El servicio de tracción se situó en el lado opuesto y fue creciendo hasta contar con depósito de locomotoras, puente giratorio, naves de reparación, aguadas, depósitos de agua y de combustible, grúas, vías y talleres de recorrido.

Salida del primer Tren Español Rápido (TER) Madrid-Lisboa, de la estación de Delicias, el día  01 de marzo de 1967.
Un TER en Delicias

Y, finalmente, el servicio de pasajeros, instalado en el edificio de viajeros, construcción singular formada por dos pabellones laterales adosados a la gran nave central de vías y andenes. Estas áreas de trabajo se complementaron con edificaciones como viviendas ferroviarias, pabellón sanitario, cooperativa o iglesia.

El 30 de junio de 1969, con la salida del tren expreso nocturno con destino a Badajoz, finalizó el servicio de viajeros de la estación de Madrid-Delicias. En 1970, RENFE autorizó el cierre y desmantelamiento de la estación y su conversión en cargadero.

El Museo del Ferrocarril de Madrid se abrió al público en 1984. Su sede es la antigua estación de Delicias, uno de los ejemplos más claros y representativos de la arquitectura industrial española, que se inauguró en 1880.
Museo del Ferrocarril

En 1971 la estación estaba cerrada, ya que no disponía de personal en el gabinete de circulación, aunque siguió funcionado como cargadero de mercancías hasta los primeros años ochenta.

Entre 1980 y 1984 se realizaron las obras de restauración y, el 19 de diciembre de 1984, el 'Museo Nacional Ferroviario' abrió sus puertas al público en parte del antiguo edificio de viajeros.

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